Casos de mis propias empresas: lo que decidimos y por qué.
El IVA que se queda atrapado
Complementos alimenticios · IVA de venta al 10 %
Problema
Vendemos con IVA reducido al 10 %, pero casi todos nuestros gastos (publicidad, logística, comisiones, servicios) llevan el 21 %. Cada trimestre soportábamos más IVA del que repercutíamos, y la diferencia se iba acumulando a nuestro favor. En el régimen general, Hacienda no la devuelve hasta final de año: dinero nuestro inmovilizado durante meses.
Decisión
Darnos de alta en el registro de devolución mensual (REDEME), aceptando lo que implica: declarar el IVA cada mes y llevar los libros por el SII.
Resultado
Recuperamos el IVA cada mes en vez de una vez al año. Más trabajo administrativo a cambio de una caja que ya no se queda parada.
Lección Un negocio puede ser rentable y aun así quedarse sin caja por el IVA. Si vendes a un tipo reducido y compras al general, revisa tu IVA antes que nada.
Vender en Italia y Alemania
Marca propia de e-commerce · Amazon FBA
Problema
Vender en otro país de la UE desde Amazon parece cuestión de activar el marketplace y mandar stock. No lo es. En cuanto guardas mercancía en un almacén de FBA de otro país, ese país te pide cosas: alta de IVA propia, registro EPR para envases y residuos, y alguien allí que presente tus impuestos en su idioma y con sus plazos. Cada país, con su burocracia.
Decisión
Tratar cada país como un proyecto fiscal y administrativo antes que comercial: dejar resueltas las altas, el EPR y la asesoría local antes de mandar el primer envío, no después de que llegue el primer requerimiento.
Resultado
Hoy vendemos en Italia y Alemania, con stock en sus almacenes y todo funcionando. Lo que parecía una barrera ya es parte de la operación normal.
Lección Abrir un país no es enviar stock. Es darse de alta en ese país. Hacerlo en ese orden es lo que evita problemas.
Cuándo crear la holding
Marca propia de e-commerce · Primer negocio funcionando
Problema
Arrancamos con una sola sociedad a propósito: no sabíamos si el negocio iba a funcionar, y montar dos desde el primer día es pagar el coste de una estructura que quizá nunca se use. Pero cuando empezó a funcionar apareció el problema contrario: cada euro de beneficio que quisiéramos sacar o reinvertir en otra cosa pasaba por nuestro IRPF, y esa factura crecía al ritmo del negocio.
Decisión
Crear la holding en cuanto el negocio demostró que funcionaba, no cuando los beneficios ya fueran grandes. Aceptamos el coste de mantener dos sociedades a cambio de ordenar la estructura a tiempo.
Resultado
Los beneficios se quedan en la estructura y pueden financiar el siguiente proyecto sin pasar antes por la renta personal de los socios. Hoy tenemos varios negocios nuevos en mente, y la estructura para lanzarlos ya existe.
Lección La estructura no se decide el primer día ni cuando el problema ya es grande. Se decide cuando el negocio demuestra que funciona.
Cuánto margen se puede sacrificar para crecer
Marca propia de e-commerce · Amazon
Problema
El margen fue una pelea constante: cada herramienta del mercado lo calculaba a su manera y ninguna nos daba la cifra real por producto, canal y país. Sin esa cifra no sabíamos cuánto podíamos invertir en publicidad sin perder dinero, así que invertíamos a ciegas o no invertíamos.
Decisión
Construir nuestra propia forma de medir el margen real, con todo descontado. Al verlo claro descubrimos algo que no esperábamos: teníamos margen de sobra para crecer aunque perdiéramos una parte por el camino. Decidimos invertir más en publicidad con un límite claro: el punto de equilibrio de cada producto.
Resultado
La publicidad dejó de ser una apuesta y pasó a ser una decisión con techo conocido. Sabemos hasta dónde podemos empujar cada producto y cuánto puede crecer antes de dejar de ser rentable.
Lección El margen real no solo sirve para defenderse. A veces te dice que puedes permitirte perder parte de él para crecer.
Son decisiones de negocios concretos. Lo que funcionó aquí no es una recomendación para el tuyo: cada caso es distinto, y para eso está el diagnóstico.
¿Lo vemos?
El primer paso son tres preguntas. Sirven para saber si esto encaja contigo antes de que ninguno
de los dos gaste una llamada.